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EL NIDO

¿Quiénes somos?

El santuario y el hogar de más de 300 especies de aves, la mayoría de estas en peligro de extinción. En más de un sentido nuestro lugar es único pues ha sido catalogado como uno de los aviarios más grandes y diversos del mundo. Un espacio ideal para contemplar y entrar en contacto con la naturaleza de una manera cercana y única. Somos una asociación civil dedicada a la conservación y reproducción de aves en peligro de extinción, la cual se mantiene de donativos en un 100% sin fines de lucro, esto es para fomentar la educación y difundir la existencia que albergamos en nuestras instalaciones.

NUESTRO FUNDADOR

Jesús Estudillo López, médico veterinario zootecnista egresado de la U.N.A.M., con maestría en patología aviar en la Universidad de Ohio, E.U.A., como becario de la Fundación Rockefeller. Ha realizado importantes contribuciones al crecimiento de la avicultura mexicana, mediante el desarrollo de vacunas contra las principales enfermedades infecciosas de las aves. Es reconocido a nivel internacional, como uno de los principales ornitólogos del mundo, por haber logrado la reproducción en cautiverio de numerosas especies en peligro de extinción. Ha recibido entre otros premios el reconocimiento al mérito del Fondo Mundial para la Vida Silvestre y el premio Global 500 de las Naciones Unidas, otorgado en 1993 en Beijing, China. Descubrió en 1975, en la serranía cerca del río Ixiama de Bolivia, una de las especies más raras de Crácidos, el Crax estudilloi. Fue socio fundador de algunas instituciones de conservación mexicanas entre las que destacan: Pronatura A.C. y Naturalia A.C.

Nuestros orígenes

La creación de “El Nido” fue posible gracias a la exitosa labor que ha venido desempeñando por más de 40 años nuestra institución madre llamada Vida Silvestre Jesús Estudillo López A. C., institución dedicada a la conservación de especies de aves en peligro de extinción. Vida Silvestre JEL A. C. es reconocida internacionalmente por ser la primera en lograr exitosamente la reproducción de especies tan amenazadas como el quetzal, el pavón y numerosas especies más. Durante muchos años sólo los académicos, investigadores y hombres de ciencia tenían acceso al trabajo que Vida Silvestre JEL A. C. desempeñaba. Sin embargo, para conservar a las especies con mayor éxito era necesario generar conciencia en las nuevas generaciones. Fue así como se abrieron las puertas a los niños, a los jóvenes y a las familias mexicanas a través del parque “El nido”.